Los problemas de sueño en lactantes son uno de los más frecuentes que enfrentan padres e hijos.

El problema de sueño más frecuente es el insomnio conductual por asociaciones inapropiadas a la hora de dormirse. El bebé aprende a dormirse con una serie de rituales y dependencias (los brazos de sus padres, el contacto físico, compañía de sus padres, etc), que se hacen cada vez más difíciles de satisfacer por los padres. Dormirse se convierte en un proceso prolongado y problemático. Esto ocurre con cada despertar, durante la noche o el día, alterando en gran medida la dinámica familiar.

Cómo manejar los problemas del sueño en los lactantes

Como ocurre en tantos problemas de salud es mucho más fácil prevenir este tipo de insomnio que tratarlo.

Una vez que se ha instaurado un hábito de sueño erróneo, desmontarlo se hace cada vez más complejo y penoso. Se debe entonces reeducar el sueño del bebé. Para ello, se puede decidir llevar a cabo algunas estrategias de manejo, con rutinas y refuerzo positivo o mediante extinción gradual del hábito erróneo.

Si los padres han acostumbrado al bebé a dormirse en sus brazos o siempre con dependencia física, pueden cambiar este hábito de sueño dejándolo despierto en su cuna tras relajarlo con unos minutos de caricias y de contacto tranquilo. La actitud de los padres al dejar al bebé debe trasmitirle serenidad y cariño. Así permitiremos que el bebé aprenda a dormirse solo.

Si los padres no quieren hacerlo de forma radical, dejándolo protestar y llorar en su cuna hasta que se duerma (extinción estándar), pueden optar por dejarlo sólo unos minutos antes de acudir a consolarlo con su presencia, sus palabras y gestos tranquilizadores. Siempre hay que transmitirle amor y seguridad, pero evitar volver a cogerlo en brazos o sacarlo de la cuna. Esta acción de tranquilizar debe ser breve (un minuto como máximo). Y los tiempos de espera antes de acudir a los requerimientos de su hijo se irán incrementando en las sucesivas visitas. Esta última sería una técnica de extinción gradual.

Es muy importante repetir el proceso en cada despertar que tenga el bebé para conseguir extinguir el hábito de sueño incorrecto y reconstruir el deseado.

Conforme el niño va logrando un hábito de sueño correcto, el refuerzo positivo consiste en repetir en cada ocasión en la que el bebé vaya a dormirse, las acciones y rituales que preceden y acompañan al hábito que queremos afianzar. Los padres transmitirán al niño con su actitud, gestos y palabras lo felices y satisfechos que se encuentran con esta situación.

Los problemas de sueño en lactantes son uno de los más frecuentes que enfrentan padres e hijos.

El problema de sueño más frecuente es el insomnio conductual por asociaciones inapropiadas a la hora de dormirse. El bebé aprende a dormirse con una serie de rituales y dependencias (los brazos de sus padres, el contacto físico, compañía de sus padres, etc), que se hacen cada vez más difíciles de satisfacer por los padres. Dormirse se convierte en un proceso prolongado y problemático. Esto ocurre con cada despertar, durante la noche o el día, alterando en gran medida la dinámica familiar.

Por lo general, los lactantes se adaptan a la conducta de sueño día-noche entre los 4 y 6 meses. Los problemas de sueño más allá de estas edades adoptan muchas formas, como dificultad para conciliar el sueño por la noche, despertarse con frecuencia durante la noche y depender de la alimentación o de ser acunado antes de poder dormirse. Estos problemas están relacionados con expectativas parentales, el temperamento y los ritmos biológicos del niño y las interacciones entre los padres y el hijo.

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